Eran tardes de mandíbulas rotas y desencajadas. Tardes de coca-colas y pitillos compartidos, de das y venidas al aseo para esos retoques de última hora... qué si el pelo, el rímel, el pantalón acampanado y demás acicalamientos de "niñas pijas".,,
Hoy todo es distinto.
Con 30 años más y con más cicatrices que Frankenstein, poco queda de esas tardes de inocencia juvenil.
Los bancos, las deudas, las hipotecas, los hijos, las enfermedades, el cansancio social e individual, las ofertas, los deshaucios, los corruptos, se han hecho los dueños de nuestras conversaciones.
Las coca-colas de antaño ahora son zero, por lo de no engordar. Los cigarrillos ya no se comparten o son lights, pero se encienden uno tras otro a medida que avanza el mal humor.
Los paseíllos al aseo, ahora son los justos y necesarios, para una rápido pipí y no más, y en algunos casos por hacer de más.
Y es que las cosas cambian y entre muchas de ellas, es el tiempo que nos roban, el humor y la esperanza en el futuro. Ahora ocupan un primer lugar.
Cuánto daño nos esta haciendo esta maldita "cris"..., que como una amiga más se entromete en nuestro circulo de vida y ocupa un espacio tal, que no deja ya hueco o tiempo para ni tan siquiera disfrutar de esos pocos y auténticos momentos tan necesarios para desconectar.
Y ahora te digo... " malvenida Cris"
que dejas lejos, muy lejos de los "sis" que tantas ilusiones nos prometias...
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